Nació en 1706 en Buenos Aires. Fue hijo del capitán Luis Tomás de Bejarano y de Petronila González Bautista. Obtuvo el doctorado en teología por la Universidad de Córdoba. En 1733 ingresó en la Hermandad de la Santa Caridad y en la Venerable Orden Tercera de Penitencia, donde ejerció como subprior en 1738 y prior en 1739. Se desempeñó como teniente cura de la parroquia de la Concepción entre 1733 y 1742. En 1746 fue nombrado capellán de Nuestra Señora de Luján, cargo desde el cual promovió el culto y financió con su herencia familiar la continuación de las obras del santuario. Asimismo, en 1750 fue diputado de la Hermandad de San Pedro. Falleció en la Villa de Luján en 1775. Sus restos fueron sepultados en el presbiterio de la actual basílica.
Escribano público.
Alguacil mayor del Cabildo de la Villa de Luján en 1775.
Vecino de la Villa de Luján.
Vecino de San Antonio de Areco.
Maestro de Postas de la Villa de Luján.
Escribano público.
Se desempeñó como alguacil mayor de la Villa de Luján en el año 1773.
Sacerdote. Nació el 6 de enero de 1847 en Castres, Francia, de padre francés y madre española. Inició sus estudios en su pueblo natal y los continuó en el seminario de la congregación de San Vicente de Paul en Francia. El 26 de julio de 1868 profesó sus votos sagrados en esa congregación y después de seguir estudiando filosofía y teología recibió las sagradas órdenes en 1871. Por disposición de sus superiores, se trasladó a Buenos Aires en ese mismo año. Comenzó a ejercer la docencia en el colegio lazarista de San Luis desde 1872 a 1874. Más tarde se lo destinó a la frontera de Azul, aprendiendo la lengua y evangelizando a los indios pampas. El general Rivas y el doctor Adolfo Alsina, conocedores de la influencia que tenía entre los caciques, le encomendaron diversas comisiones. En una de ellas estuvo a punto de morir, por lo que prometió a la Virgen de Luján escribir su historia y levantarle un templo. Debido a su iniciativa se coronó a la imagen de la misma Virgen de Luján. Luego de misionar por Montevideo, volvió a Buenos Aires para seguir recorriendo las poblaciones. El 25 de mayo de 1889 fue designado capellán del santuario de Luján dando principio a las obras del actual templo. A esa obra consagró sus últimos años y para llevarla adelante fundó periódicos, publicó libros, estudió arquitectura, hizo propaganda para reunir fondos y organizó peregrinaciones. También atendió un colegio, fundó el Círculo de obreros católicos, construyó otro establecimiento y el descanso de los peregrinos. El 4 de febrero de 1899, murió en Luján y sus restos descansan en la Basílica de Nuestra Señora de Luján. En 2019, se empezó el proceso para su beatificación.